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Mi barrio

Cuando era chica las calles de mi barrio tenían naranjas en las veredas, que se caían de los cajones bajados de los camiones, estaban los camioneros en camiseta tomando mate, había algunos conventillos, pasaba Batato Barea cantando o Fernando Noy contaba alguna anécdota en el puesto de diarios, Luca tomaba algo en el bar de la estación Carlos Gardel, el sonido de un bandoneón se escuchaba en al calle con un tango y a los pocos metros un rock desaforado surgía de una guitarra. 

En mi barrio convivían el museo Carlos Gardel y Babilonia, en mi barrio los personajes seguimos caminando con Libertad de barrio.

Crecí en una Buenos Aires parecida a la actual y a la vez tan diferente, en una Sociedad con otros códigos (algunos copados, otros de mierda)... pero crecí y ví florecer las gardenias, ví crecer los jacarandá y apagarse fuegos de furia (aunque también vi encenderse otros infiernos).

 

De chica vi los últimos atisbos de lo que fuera el mercado de Abasto, vi como se llenaba de polvo y ratas cuando fue abandonado, también como los antes conventillos se convertían en casa tomadas... pasó el tiempo y el bar de la estación Carlos Gardel, a la que Luca le dedicara una frase en "Mañana del Abasto" desapareció, ya solo hay un mural en ese lugar que ni siquiera recuerda que ahí se sentaba el pelado a conversar con algún otro ser con olor a cigarrillo y vino tinto.

Batato ya no camina por las calles con sus anillos extraños y su pelo enmarañado, pero con esos aires de Señora que hacía que uno lo mirara, no como algo extraño sino con la admiración de ver a un Artista en toda su expresión... o al menos eso era para mí Batato Barea (hoy en la puerta de su casa hay una chapa que recuerda que él/ella vivió ahí).

Fernando Noy sigue caminando con sus gorros de lana y su mirada perdida, con sus pensamientos desplegados en otro universo... recuerdo escucharlo contar anécdotas en el puesto de diarios y es una de las personas más interesantes que he conocido... era una adolescente y una mañana me dijo "nunca pierdas esa rebeldía maravillosa"... es increíble, pasaron más de 20 años de esa mañana y creo que aún no la perdí.

Cuando era chica tantas cosas y ya no soy tan chica, pero sigo en mi barrio, me sigo fascinando con los colores, los aromas y los sonidos de mi barrio... ha pasado el tiempo y a veces en la mirada de otros descubro que me he convertido yo misma en uno de esos personajes del barrio, es raro darse cuenta que uno mismo es un personaje jajaja

Hay quienes se preguntan como es que llegue al Tango... no se llega a donde ya se está, y en mi barrio se da esa unión maravillosa sin etiquetas, porque ser Rebelde no es tener una cresta, SER REBELDE ES TENER LIBERTAD!

EY!

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