Dani Van Rod

Buenos Aires de Sol

Estaba reviendo mis papeles y recordé a ése que por fortuna está mal del marote y que me dijo una vez que no quería que le leyera cosas escritas por otros, anécdotas de libros o párrafos graciosos, que quería saber de mí, de lo que yo pensaba y hacia, de lo que yo era. Y con una sensación de vicio, de redundancia, de error cíclico como tira a veces la computadora, me puse a rever cosas, porque tengo anotaciones en lápiz, en la compu, a máquina, en borradores, en papelitos del trabajo, desparramados en varias partes de mi pieza entre las mantas entre los libros, colgados con broches de una soga azul… y me topé con un par de cosas de esas escritas a las 9 o 10 de la mañana con los ojos irritados por haber dormido con los lentes de contacto puestos,… todo por culpa de estos imprevistos que suelen acontecer, todos por culpa del amor. Y evoque gratos momentos de reflexiones y vivencias… Porque no es sino amor y pasiones, no es más que tango amanecido entre las paredes frías de una pensión barata, no es más que ese anhelo de encontrar un instante de felicidad y de belleza una noche de palabras o de pieles, lo mismo da. Es un karma ser porteño y tener toda esa nostalgia implícita en todo. A veces me pongo a pensar y reafirmo este agradecimiento al destino: tengo mil cuentas que pagar... todos los días me devano los sesos pensando en cómo tener un mango más y no bajar mi standard de vida, pero a su vez, en tanta preocupación mundana pasan cosas maravillosas….Encontré estas anécdotas: …- “Me levante luego de trasnochar en una milonga sudorosa y lejana. Luego de esperar media hora o más el bondi porque la plata del taxi ya la habíamos gastado de venida... En fin. Me tome un café, una cucharada de maca y me fui a trabajar. Nadie en la calle. Gaste demasiado en las facturas. Ya cuando vi que para embalármelas manoteaban una caja estampada como panadería antigua con un papel manteca dentro y me las ponían como si fueran escarpines para el recién nacido...dije acá me rompen el alma. Llegue con facturitas. Mi cumpa no había llegado, en fin… los hombres de arte son así. ... bailamos todo el día con la mejor onda. Nos sacamos fotos, comimos unos ñoquis riquísimos... Y me vine al teatro. Dos por uno para ver una obra divina. Lloré. Un poquito. Salí de ahí con todo el grupo de australianos, tanos, un par de porteños etc... y fuimos a cenar. Pizza. Riquísima pizza. Me despedí y buscando un quiosco para cargar la sube (porque entre caminito y corrientes le pague el boleto a cuatro turistas ratones y me revente el saldo) escuché tango y cogotié pa dentro del boliche y resultó que el trío Caminito estaba todavía dale que te dale a los tangos... me tuve que bailar uno. Obvio… y por cuestiones que a veces son coincidencia y a veces causalidad, me quedé anidando esa noche por ahí cerca…Esa mañana, la siguiente, amanecí lejos de casa….y si, lejos de casa pero cerca del Obelisco, así que estaba en mi gran casa, mi ciudad de Buenos Aires, bella, soleada, transparente. Con su olor a medialunas mezclado con el humo del bondi 53 (porque en Buenos Aires decimos bondi) que va enturbiando el aire con su ruido y su humo gris. Si las avenidas son las arterias de la ciudad, los bondis son como el colesterol que enturbia la pureza de este torrente metálico y caliente de tránsito. Y pese a que todo es bello y rebosante de vida, pese que anoche me baile los más lindos tangos con el más lindo morocho, aquí estoy ensoñándome en esta ciudad mágica, sintiendo la vida que anda por las veredas… con una melancolía linda, de esas que nos llenan el corazón y nos hacen tan nosotros…No quiero decir que somos tristes, no señor….estoy diciendo que vivimos como añorando un poco más de belleza, que está ahí, al alcance del ojo distraído que nunca mira al cielo. Este cielo límpido y vasto que pareciera no alcanzar. Como si no nos diéramos cuenta lo lindo que es mirar para arriba y ver que el ojo áureo que pende caliente sobre nuestras cabezas, también sonríe. Como si la muchachada que me siguió en un continuo piropear, con distintas caras pero con el mismo espíritu hasta Palermo no fuera un detalle pintoresco que luego se extraña cuando no está. No gusto de la basura en las calles, de la desidia de la botella de gaseosa en el piso o el papel en la alcantarilla. Casi pienso en boletos,….cuanto hace que no tenemos para el bondi, la palabra Boleto, seguramente en unos años quedara guardada en algún rincón de las terminales, anudada a un rollo colorido… la palabra digo, además del boleto… Como decía, no gusto de la basura en las calles, pero si de esta imperfecta ciudad que palpita, al son de las bocinas, al son de un tango, al son de la vieja quejándose porque el taxista paso y la mojo con el agua de la canaleta…Y ahí iba yo, canturreando tu mano en mi piel, tu contraste de oscuro con claro, tu labio un poco torcido, tu cara romana o nativa, no lo sé, tu nariz contra la mía. Ahí estaba yo preguntándome que, cuando, quien, ¡y la pucha!...Las cosas son como son, entonces me relajo y sigo caminando pensando en: Que lindo anoche, que lindo que me hayas ido a buscar al quiosco, que malo que me acostumbro tan fácil a esos detalles…Y como dice el tango: después… Y me encuentro con otros escritos y me pierdo en lecturas dedicadas a personas que ya no están, personas buenas y malas…y que queres que diga? Solo reírme me queda...de la vida, de las cosas lindas. De esta vida que es una espiral, son círculos que a veces se tocan y vuelven a empezar, como ecos en el agua…. ecos de lo mismo, de una gota incesante, tic tic tic,….todo el tiempo, los mismos círculos, la misma intensión, la misma consecuencia…y ahí estaba continuando en una servilleta con tinta verde el resto de la historia contada desde una distancia más cercana….” De pie entre esas cuatro paredes que nos vieron juntos unas noches de tangos y pasiones...ahí mismo me paré y observé. El verano no regaba más con vapores la habitación,…ahora el viento frio de este invierno inescrupuloso seguramente se cuela y no deja dormir más que hecho bolita...y cuando yo te conocí, cuartito azul que encajas como en el tango....y recuerdo que no alcanzaba ese lindo agujero de vidrio roto para ventilar nuestras pasiones sudorosas,…y me acorde de las nochecitas pasadas, de ir a verte en bicicleta atravesando toda la ciudad desde Palermo hasta el obelisco, pidiendo fiado para que me dejen estacionar la bici en el estacionamiento de Corrientes y Paraná…y me acorde de la lencería que quedó engancha de de ese vidrio roto, de esa misma puerta…y dije….esa pieza nos va a extrañar…y me rio de los hombres que siempre van a ser niños grandes y de las minas más que vivas que los saben empaquetar…me rio de la premonición, me rio de toda esta maravilla que es el amor, ausente en carne y hueso pero presente en todo lo que uno toca, todo lo que vemos todo lo que deseamos. Yo también amo y rio y la vida pasa igual una y otra vez frente a mis ojos, repitiendo los mismos errores, los mismos aciertos…y bueno, así es, cuartito azul, habrás visto tanto más que yo y habrá sido siempre igual, y pensaras en que siempre es lo mismo, las verdades de mentira, los desengaños de verdad, las lágrimas de cocodrilo, las noches de pasión, las risas a la medianoche…las promesas en el viento. Solo reírme queda, de los que aman fácilmente, de los que besan sin el corazón, de los que se la creen tan fácilmente,….me queda reírme por no llorar. Y acá estoy terminando este texto que empecé hace un tiempo y pienso que yo también rio por amor, rio por esperanza, por la soledad y por las noches de cuchara, también rio cuando recuerdo a mis amantes que son como niños grandes, y a los que son un desastre y que también sigo cometiendo los mismos errores…los mismos felices errores. Recuerdo el sueño entre tus brazos que yo pensaba que era amor y también recuerdo el día del adiós. Y también rio, porque de tu adiós nacieron besos, nacieron cuentos, historias, de tu adiós que me envió al infierno volví al cielo y hoy me rio de esas maravillas de la gente incauta como yo, hace un tiempo atrás. Muchos recuerdos traen estas hojas, mucho amor, muchas charlas, muchos secretos que hay que camuflar para poder contar la historia, y no hay nada más lindo que sonreír evocando, sonreír con los ojos entrecerrados con ganas de revivir situaciones que el tiempo empujó para atrás…. porque evocamos vivencias, y ¿Para que estamos en esta vida sino para aventurarnos en esto tan raro que es vivir?…y en lo posible sonreír al mismo tiempo. Nada nos vamos a llevar más que esto, lo archivado en el marote, y realmente me alegro que pese a las muchas tristezas, los recuerdos en si me sigan haciendo reír y avergonzarme gratamente.

EY!

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