Entrevistas

MARIANO "CHICHO" FRUMBOLI... TENGO UNA PREGUNTA PARA VOS... POR PEPA PALAZON

 

ENTREVISTA

MARIANO "CHICHO" FRUMBOLI... TENGO UNA PREGUNTA PARA VOS... POR PEPA PALAZON

Porque poder tener la oportunidad de escuchar y preguntar siempre es gratificante... Mariano "Chicho" Frumboli

Puede gustarte o no, podes estar de acuerdo o no, pero sin dudas no hay nada mejor que tener la oportunidad de entrevistar, de poder preguntar y escuchar las respuestas de los que hoy forman parte de la Historia del Tango... de una u otra forma este ciclo... idea y coordinación de Pepa Palazon, busca eso... un acercamiento, el compartir ideas, reflexiones, inquietudes, anécdotas... conocer un poco más de cerca a estas personas.

El primer entrevistado fue Mariano "Chicho" Frumboli... y desde ya gracias al canal 

por los videos

En esta oportunidad también tenemos la transcripción de los videos, por si quieren leerlos...

"(Esta es una transcripción completa de la charla de Chicho con todos los milongueros que se acercaron al evento. (...) Al leer esta nota, tengan en cuenta que todos los matices de modulación o gestuales se pierden y que no se sigue un hilo concreto, sino que se trata de un encuentro entre distintas personas con un interés en común el tango.


Espero que la disfruten porque, sinceramente, creo que merece mucho la pena)

Luna Llena, Sábado 1 de octubre de 2011

Pregunta (Pepa): En una charla con Milena Plebs en el Tangauta, vos defendías la vuelta al abrazo, al tango más tradicional y, sin embargo, no es lo que se ven en tus clases ¿no resulta algo contradictorio?

Respuesta (Chicho): Yo empecé a dar clases de casualidad, hace muchos años. Me acuerdo de Fabián que estaba dando clase en la Galería del Tango y yo en un estudio de teatro con una amiga mía que ustedes conocerán, se llama Victoria Vieyra. Hacíamos teatro juntos y dimos unas clases ahí para el grupo de teatro. Me acuerdo que Fabián se iba de viaje y me pidió que siguiera con sus clases durante el período que él no iba  a estar acá en Argentina. Le dije que sí - hago todo este preámbulo para llegar  a la respuesta de tu pregunta - Fui un lunes y estaba lleno de gente. Fabián tenía un montón de gente en aquel momento. Me presentó como la persona que iba a seguir con sus clases y, obviamente, al siguiente vinieron dos parejas nada más. ¡no vino nadie! (risas)

Pero empezamos así, de a poco.
Entonces, yo estaba dando clases junto a Claudia Jakobsen. Lo recuerdo es que, en ese momento, nos juntábamos mucho con Gustavo y con Fabián a laburar y a pensar un poco más en el tango desde la parte más experimental. Tenía que ver con descubrir cosas días a día... descubrir dinámicas o movimientos.
Movimientos, sobre todo. Se trataba de sacar el paso más loco... la parte más técnica vino después, el análisis. La cosa era sacar las cosas más raras y tratar de lograr hacerlas. Yo estaba con Claudia, pensando, y en el momento surgía algo y lo pasaba ya en la clase sin tener ni idea de cómo pasarlo. Lo pasaba porque era una cuestión de ansiedad mía, de querer dar inmediatamente lo que estaba surgiendo. Yo creo que eso no paró nunca.

Cuando doy una clase trato de dar todo lo que a mí me pasa con el tango, pero no lo catalogo, no digo "estoy haciendo tango nuevo pero con mentalidad de tradicional", no, yo estoy tirando tango, lo que me pasa a mí con el tango, con los movimientos y con las sensaciones, lo que me producen las dinámicas y la reacción con mi compañera, todo. Si en el momento hay algo que me gustó o que me produce algo lo doy, pero no tiene que ver con si es o no nuevo o tradicional.

P: ¿Para vos no hay distinción?

R: No, no la hay. Para mí hay algo más esencial que tiene que ver con la parte que pocos - y me refiero a mi generación tanguera, no de edad -, con la parte que pocos que llegaron a tomar del tango social, de los que venían de antes, porque hoy día ya no están los de antes. Creo que la diferencia es esa, simplemente.

Para mí el tango es todo, sea de escenario, de pista, social. El tango es todo. De hecho, cuando yo voy a bailar a una milonga no estoy - y lo digo entre comillas- no estoy "respetando" si en la milonga se baila tradicional o nuevo o lo que sea, yo bailo lo que me sale y me parece lo más valedero. Y mi respuesta a MIlena era con respecto a eso. Esa charla, que fue hace dos años, daba vueltas sobre esa cuestión, tenía que ver con lo que yo sentía en aquel momento, y lo que sentía era que el tango estaba perdido en un punto.

Lo charlé con algunos amigos míos también. Hay gente con la que necesito hablar de esto porque, a veces, me produce cierta tristeza. Yo amo el tango, me encanta el tango, vivo por el tango y del tango y a veces me golpea ver que no hay alma, que no hay huevos, que no está la relación que tiene que haber entre un hombre y una mujer - te hablo de hace dos años, eh -  Era todo un ejercicio, todo físico y sin alma interna. Por eso yo le hablé de la vuelta al abrazo, por más que yo no lo ponga mucho en práctica. Lo pongo en práctica cuando tengo ganas de hacerlo, sino bailo de la manera que bailo y que todos conocen, pero siempre con esa esencia. Estoy siempre dentro de lo que amo, que es esto.

P: ¿Y no te molesta que te pongan la etiqueta de "El precursor del tango nuevo"?

R: En un momento me molestaba mucho y me preocupé bastante por desmentirlo. Cuando me preguntaban, le daba con un caño al tango nuevo porque, para mí, el tango nuevo no existe. El tango nuevo es cada día.

Sí, me molestó. Hoy ya no le doy pelota, no sé si se sigue diciendo eso, creo que ya pasó, pero ahora son cosas que no me preocupan mucho.

P: (Bruno) ¿Qué porcentaje de responsabilidad crees que tenemos los que, de alguna manera, tenemos la posibilidad de bajar una línea bailando? ¿Qué porcentaje de responsabilidad tenemos en lo que vemos en la pista al no o al sí bajar la línea. No sólo una línea desde el movimiento, desde lo rítmico, sino una línea que, capaz, bajaban los viejos mucho más cuando tenías un contacto?

R: Estaban los viejos que tenían este discurso "el tango es tal y tal cosa, es elegancia esto y lo otro y ustedes, los jóvenes, son el futuro del tango". Siempre me cagué de risa con eso pero ahora lo pienso igual, sin ser un viejo milonguero (risas) pero pienso igual. Es increíble.

Fíjense una cosa ahora está todo bien porque somos todos jóvenes, hay mucha gente de todas las edades y está buenísimo pero, en mi generación tanguera, había gente que bailaba que tenía 60 años y otra gente que tenía 20 años pero toda la generación de 40, 50 y pico no existió. Fue todo el período en el que el tango estuvo escondido, un poco marginado, hubo un silencio. A mí me pasó eso con la música. Pasamos de Piazzola a Gotan Project, hubo un huevo, un vacío sin evolución. Hoy es más fácil - pienso- el tema de que nosotros, siendo jóvenes aún, podamos mantener una esencia, en cuanto al baile, que podamos continuar con la historia tanguera.

Lo que veo es que hay una historia del tango hasta cierto punto y está comenzando otra historia a partir de ahora. Hay gente que baila desde hace tres o cuatro años, que empezó a bailar el tango que se baila hoy día pero que no tiene ni idea de lo que se bailó hace 10 años, o siete, o incluso, ocho... Para mí, uno, para tener una integración o ser completamente "tango adentro" tiene que ir a buscar a otro lado, y el otro lado, en este punto, sería ir más a lo esencia, ir un poco más al pasado.

No podemos buscar la esencia del tango en una milonga de hoy en día porque la milonga cambio mucho, pero muchísimo. ¡Parezco un viejo choto! (risas) pero es verdad. Yo me acuerdo que hace diez años entraba en una milonga y era pesado, había un aire pesado. Entrabas y todos te miraban. Hoy llegás y lo primero que te dicen es "qué hacés papá? todo bien?" y está buenísimo.

Pienso que fui uno de los primeros que rompió con un montón de códigos en el tango, desde la ideología hasta la vestimenta y un montón de cosas, y no estoy en contra de eso. Creo que, quizás, en aquel momento estaba un poco "pirado", era más joven y me importaba un bledo pero, bueno, por suerte sucedió eso también. Pero pienso igualmente que, tratando de romper ese tipo de estructuras o lo que sea, siempre está bueno ir a esa base. La gente que puede o tiene la posibilidad de bajar esa línea, se tiene que sentir muy responsable, justamente más que el otro que viene detrás y tira un par de colgadas y ya está. Hablo de responsabilidad como maestro y como bailarín.

En el ansia de dar, tango con Gustavo como con Fabián, nos olvidamos de una parte muy importante que era esa, la esencia. Yo sacaba algo y lo tiraba, me levantaba a la noche pensando en una secuencia y al otro día la psaba, y me olvidé de la otra parte, la del cariño (Hace un gesto. Risas) de la parte más fuerte del tango pero está bien, fue lo que fue. Hoy día lo veo así. Sigue siendo una gran responsabilidad para los que ya estamos y dando, el "cómo" lo damos y también para los que hoy día cazaron la historia. Dar esa información desde ese centro, desde bien adentro y no desde la forma solamente.

P: (Ame) ¿Cuánto tiempo pasás en BsAs y cuánto afuera?

R: Paso muy poco tiempo en BsAs, máximo, en todo el año, cuatro meses.

P: ¿Y no pensás que eso le cambia la forma al baile? A tu baile y al baile en general. Eso que vos decís de la transformación de la milonga ¿no tendrá que ver con eso?

R: Ni a palos. Voy a decir algo muy cursi pero el tango está adentro (se escucha más de un suspiro, sobre todo entre las chicas) Yo llegué a París en el año '98 y estaba solo y empecé a trabajar con Celine Ruiz, Cecilia González, Claudia Jakobsen. Iba, laburaba y venía como tantos que están dando vueltas. No tenía más a Gustavo, ni a Fabián que eran como mis maestros, digamos, de donde yo absorbía o vivía una evolución del tango directa. Ellos fueron mis maestros en su momento.

Vino Lucía al año y medio y empezamos a laburar, solos. Y te digo: la parte más evolutiva de mi baile fue estando, solo, en París. Las ganas de bailar, las ganas de crear, de mezclar lo que yo venía haciendo que era teatro y música con el baile, el análisis del baile desde la estructura hasta lo físico y lo dinámico, todo fue en ese período. Fue en ese momento cuando se crearon las volcadas, las colgadas - con Eugenia también- estando solo en Europa.

P: ¿Y, entonces, qué es eso que está adentro del tango?

R: Es la esencia, es la fuerza, es la garra, es la sangre, es el amor, es el compartir, el crear arte constantemente, una estética. Todo esto siempre dentro de la relación que tiene un hombre y una mujer. Es el respeto por el baile, no romper "sin" límites sin "con" los limites de esa bola de elementos que te tiré recién.

Yo empecé a bailar tango con Ricardo Barrios y Victoria Vieyra, como maestros. Ricky es un tipo super tanguero, además es actor, y director y estudió en el conservatorio, pero el tipo es Tanguero. Mi primer maestro fue él, el segundo Teté. Fueron tipos que, directamente, me transmitieron el tango pero en el baile, ni siquiera teníamos que hablar,  lo entendí en el momento que lo vi.

Pasé por muchos maestros, muchísimos, pero los que me golpearon fueron ellos. Ricki fue el primero, Teté y Gustavo. Gustavo fue el que me pasó toda la parte intelectual del baile y fue la que me permitió ver un poco más el panorama creativo. Lo que yo siento dentro te diré que es: siento que tiene que ver con una pesadez, es muy característico del porteño, sobre todo. Es esa cosa densa, esa cosa un poco triste, la angustia, el estrés, todas esas cosas que uno vive cada día... pienso que eso es tango. Esa cosa te da mucho peso y mucha densidad al bailar. Yo siento que el tango es pesado, no es light, es denso, porque la música te tira a eso, las letras, el movimiento te tira a eso.

P: ¿sin entrega a eso no hay tango?

R: Para mí no. Desde el momento en que vos escuchas la música y decís "quiero bailar esto", ya estás adentro de esa cosa pesada ¿entendés?

P: (Marie) ¿Qué te pasa cuándo ves a tus clones? (risas)
(la misma pregunta también la envió por email El Tío Cliff)

R: No los juzgo porque, en realidad, yo también fui un clon en algún momento de otras personas. Por ejemplo, me encantaba como bailaba Luis Solanas, así, medio chueco (risas) ¡Me encantaba!

Después vi a Teté y me fascinó. En ese momento laburaba con Laurita y bailabamos súper apilados, como Teté era lo que más me llenaba en ese momento. Y yo, cuando bailaba, de verdad me creía que era Teté y cuando lo conocí a Gustavo, yo bailaba y me creía que era Gustavo también (risas). Aunque de afuera daba otra cosa porque -y esto tiene que ver con mi pasado en la música y en el teatro- también hay una gota de interpretación, porque sino te quedás sólo en el clon, lo copiás perfectamente pero no pasa nada.

Si vos tenés un poco de creación, de sensibilidad en otras cosas, pasás por ahí y pienso que eso es lo interesante. Si una persona va a copiar a otra debe ser como un pasaje, porque es una búsqueda, o sea va a pasar por mí hoy pero después va a pasar por otro lado que va le va llevar, esencialmente, a uno mismo, eso esta buenísimo. Lo que me molesta es la gente que se queda, que llega a un punto y se queda ahí, y se ve claramente. Y no me molesta por mí, porque me estén copiando, sino por ellos, porque son limitados. Todos los que sean mis clones o gente que copia es un pasaje por el que se tiene que ir, se tiene que pasar por ahí sí o sí.

Me acuerdo también de algo que tiene que ver con eso, y es muy interesante: yo bailé con Eugenia cuatro años, y el proceso que hizo Eugenia desde cero hasta el último año que bailamos juntos fue muy grande, fue enorme. Pienso que Eugenia - y esto es una opinión mía- al margen de que fue un símbolo o un referente para todas las chicas de esa generación porque después obviamente, empezaron a salir clones de Eugenia, pero miles! (risas) Me parece que con Eugenia -y conmigo, porque estábamos juntos- la mujer tomó otra importancia dentro del baile, diferente a la que tenía antes también. Le dio una presencia diferente, que antes por ahí era la velocidad, la sensualidad, etc y ella le dio como una cosa de importancia al movimiento. Cuando empecé a verlo en otras entendí lo que Eugenia había logrado, más allá de si la habían clonado o no.

Igualmente, el boleo ese abierto y alto lo siguen haciendo todas, ninguna inventó una manera nueva de hacer un boleo. Antes era el recto y ahora es el alto que es el que hacía Eugenia, pero ella tiene la velocidad, la técnica y el cuerpo para hacerlo, no todas tienen eso, y ninguna más pensó en una forma propia de hacer un boleo.

P: Yo te juro que lo busqué pero no lo logré (risas)

R: La búsqueda, para mí, siempre siempre es válida, es importantísima... el no quedarse. El día en que yo sienta que me quedo en algún punto lo dejo todo, vuelvo a la música o a lo que sea, porque lo que me atrajo siempre del tango fue el "no límites" en cuanto a la creación.

P: (René) Cuando hablabas antes de esa pesadez del tango adentro ¿cómo crees que eso?  ¿se nace, se aprende o se alimenta día a día?

R: Cuando bailo Piazzola, por ejemplo, tengo como un flash en mi cabeza, como si fuese un video clip de imágenes a mil por hora de BsAs, tengo una sobredosis de BsAs y eso me da el tango que sale ahí. Es cada uno. Después con otras orquestas me da otra cosa. Trato siempre... no trato, me sale entrar directamente en lo que estoy bailando pero no solamente en cuanto a movimiento, sino entrar en la música que estoy bailando, sea D´Arienzo, sea Troilo, sea Pugliese, sea Biaggi. No viví esa época pero trato de vivirla en ese momento, es como que lo respiro de otra manera, pero es automático, es algo en mí.

Pienso que también se puede trabajar, con estudio se puede trabajar, con imágenes se puede trabajar. Tener imágenes de cosas que te pasaron. También tiene que ver ocn la vida de cada uno. Es BsAs, es la persona con la que estás bailando, o la vida de la persona, por ejemplo, de la que estuviste perdidamente enamorado y está bailando al lado tuyo pero vos estás bailando con otra y estás sintiendo que está bailando con otro y al mismo tiempo vos estas bailando con otra (risas) Hay un montón de cosas que se te cruzan todo el tiempo pero siempre de lo que es BsAs, lo que es la parte muy afectiva, pienso que eso es estar más comprometido con el baile. A mí el baile me compromete con los afectos, los sentimientos, la música, lo esencial, el aire. La música para mí es lo más importante de todo.

P: (Gonzalo) Recién hablabas de Euge con el tema de los boleos y de eso que te gusta del tango, la búsqueda infinita. Yo, particularmente, te tengo como el fijó el tango, que le dio vuelta y aportaste miles de cosas, y a mi pregunta es después de los años y los workshops que vas dando ¿no es mucha presión? No sé si por la gente o por vos mismo como artista ¿no te sentís en la necesidad de mantenerte adelante?

R: Volviendo a Eugenia, te voy a contar una cosa. Una vez me enojé con ella. Teníamos que bailar en La Viruta, de esto hace unos cuantos años. Yo no ensayo nunca, eso mucha gente lo sabe. Si tuviera que hacer una coreografía, como la he hecho también, sí ensayo - aparte, me gusta la parte creativa de la coreografía, está bueno- pero no hice muchas porque me aburro rápidamente, porque lo que me gusta del tango es la espontaneidad, bailar en el momento lo que a mí me surge, pero eso es personal. Entonces como no ensayábamos, Eugenia una semana antes me dice - perdón que lo cuente Euge- (risas) me dice: "Chicho ¿no vamos a ensayar?" Y le digo "No, Euge, no vamos a ensayar, no tengo ganas" (risas) y me dice "pero Chicho ¿qué vamos a mostrar?" y yo la miré y dije "ahora ensayamos menos" (risas)


Porque yo no tengo nada que mostrar, voy a bailar lo que a mí me pasa y eso es lo que hago siempre, en cualquier parte del mundo. O sea, no siento presión por parte de nadie y de ninguna parte, porque nunca la sentí y porque también viene con el proceso y con el camino que vengo haciendo.


Cuando empecé a bailar tango había muy poca gente joven, muchísima menos que hoy día, con lo cual, la presión nunca fue mucha desde el comienzo. Siempre bailé y siempre es lo mismo: te aplauden, se divierte, yo me divierto y listo. Y la gente fue creciendo. Voy a un lado, me divierto, la gente se divierte y me voy, y así sucesivamente. No siento presión de ningún tipo y eso que bailé en un momento donde sí podría haberla sentido, que se podría traducir casi como "caradurismo" también, porque bailé con personajes al lado que eran los super top del tango y yo me cagaba de risa. Hago lo que a mí me gusta hacer.


Primero, que no me siento en competencia con nadie, porque no tiene sentido. Segundo, no siento que tenga que demostrarle nada a nadie, y tampoco siento esa presión de "ah sí, yo creé esto, así que ahora tengo que mantener la creación" No, no siento nada de eso.


El otro día hablaba con un amigo, allá en Europa, un amigo de verdad, que me decía "es que Chicho esto y Chicho aquello" pero ¿Chicho qu{e? Cumplí la semana pasada 41 años. Chchi ya está. Hay otra gente que tiene que hacer lo que yo hice. Ya está. Ahora lo voy a seguir haciendo pero para mí. Hoy día hay gente que es super capaz, que es grosa y que tiene un montón de talento. Ahora que sea para esa gente esa responsabilidad. La mía... bueno no es que la sintiera nunca (risas). El lugar que ocupé en su momento - que todos me pusieron en ese lugar - hoy día no siento que tenga que mantenerlo o que esté más abajo o más arriba. Esencialmente, sigo siendo el mismo que cuando empecé a bailar, sinceramente me siento así. Si hoy día hay alguien que le pueda tirar para adelante, buenísimo, iré a tomar sus clases. Yo no tengo drama con eso. Para nada.


P: (Mateo) ¿Cómo ves el tango de "afuera" por "adentro"?


R: En Italia cazaron mucho la onda de la milonga, muchísimo. La onda de irse arregladito ¿viste? Las minas van todas super producidas, los tipos también. Y engancharon la milonga, la esencia de la milonga, pero falta la parte técnica y el baile. Hay una parte que todavía no se equilibra, o sea, está la milonga pero falta el baile. Y hay otros lugares que tienen el baile pero no la milonga, y que tienen que ver más con el norte de  Europa. La técnica y la dinámica funciona perfecto, pero falta la milonga, le falta la tierra, le falta el amor, el calor. Está muy variado. Para mí, es una cuestión de tiempo.


P: ¿Entonces el tango, tango es de BsAs?


R: De BsAs y de algunos lugares pero no de todos lados. Ayer, por ejemplo, estuve en La Baldosa a la noche. No había nadie pero yo sentía que estaba en una milonga. Y, a veces, estoy en un festival en Europa y hay mil personas y tengo ganas de irme a la habitación a dormir (risas)


P: (Pepa) ¿Puedo hacer una pregunta con respecto a esto? Slava, de Moscú, preguntaba justo por los festivales. Dice textualmente: Observo que muchos maestros argentinos, cuando vienen a los festivales invitados como docentes, durante las milongas del festival se quedan sentados todo el tiempo, chatean y no bailan ¿por qué? (risas y la gente pregunta sorprendia ¿chatean?)


R: Lo del chat no sé (risas). No tengo internet en mi teléfono así que no sé (risas) Pensá que nosotros, los que estamos dando vueltas por el mundo en festivales, llega un punto en donde, por ejemplo, vas a un primer festival ¿no? Llegas y te reciben y, desde el mometno en el que llegas, te van a buscar al aeropuerto, a la estación de tren o donde sea, te suben en el auto y ¡tuc! te ponen tango (hace un gesto. Risas) y empiezan a preguntarte "¿y? ¿dónde anduviste? ¿qué hiciste?" Entonces contás la historia de lo que venís haciendo.


Pasa el primer festival y hay ganas, bailás, sos sociable con todo el mundo... Terminas el festival. Volvés a tu casa tres días. Vas a un segundo festival. Llegás al aeropuerto y lo primero que hacen es ¡tuc! te ponen un tango de vuelta y empiezan a preguntar lo mismo y eso es así, siete, ocho, nueve, diez festivales y llega un punto donde ya no podés más, entoncés estás sentado en la mesa del festival así (hace un gesto) porque no tenés más nada. Pienso que esa es una razón.


Yo, personalmente, me canso muchísimo. En casi todos los festivales te piden - casi te diría que por contrato- que estés presente. O sea no podés no ir a la milonga. Así que vas, estás ahí, te tomás una coca cola, charlás un poquito, pasan dos o tres horas. A veces te quedás más tiempo porque la milonga está buena y te vas a las cinco de la mañana pero en otras te quedás sólo media hora y te vas. Pienso que tiene que ver más con eso, con el cansancio, con la repetición de vivir todo el tiempo lo mismo. No es porque haya algo extraño.


P: (Marcela) Antes hablabas de romper con ciertos límites. Según vos ¿cuáles serían los límites para que siga siendo tango?


R: Eso que dije antes el respeto por el baile, primero. La esencia en cuanto a la relación con la persona que estás bailando. No digo hombre y mujer porque especialmente en Europa, hoy día se está bailando mucho mujeres con mujeres, hombres con hombres. A mí tampoco me causa diferencia eso mientras se respete el código. La música, la conexión, todos estos parámetros... pero, sobre todo, el tema de no romper por romper, la cosa loca.
Hay muchos que se ponen una vincha así, unos pantalones locos (hace un gesto. Risas) y tiran pasos muy raros y - te digo- no soy tradicionalista, pero eso no me va.


P: Por eso ¿hasta dónde es tango y hasta dónde no?


El Migue: hasta la vincha (risas)


R: No sé cómo explicártelo, te lo tendría que explicar con el movimiento. Si ya pasa a ser un poco de contact, de danza contemporánea... porque, en realidad, son pocos los bailarines que llegan al tango desde otras danzas pero hay muchos tangueros que quieren meter cosas de otras danzas sin saber de ellas. Mejor limitate a esto que conocés, profundizá en esto al mango o estudiá lo otro también al mango y entonces tratá de hacer un mix, pero desde algo groso, desde algo que conocen los dos. O sea, cuando tratás de hacer mitad y mitad queda una cosa medio en el aire.


Para mí, hay algo que cambió muy groso en el tango que es el código, en el sentido de que el código en el baile es: uno lleva y el otro sigue, sea hombre-mujer, mujer-mujer u hombre-hombre. Ese es el código, las reglas del juego, si se rompe eso, para mí deja de ser tango.


Si cambia el tema de quién lleva a quién o los dos quedamos en el aire, y después nos juntamos y toda esa cosa (hace un gesto. Risas) el código esencia del tango se rompió. En la base está el que lleva y el que sigue, no importa el sexo. Para mí eso tiene que ser como una regla. La persona que toma la decisión de llevar tiene que jugársela a eso.


El tango, en algunos lugares en Europa, se torna un poco "femenino" - no sé si es esa la palabra - porque los hombres no marcan, van a dónde la mujer va. Pero no digo que esté mal, sino que es otro código. No digo que tenga que agarrar a la mujer y ser el macho, porque no es eso tampoco. Recuerdo que una vez escuché una entrevista que le hicieron a Cecilia Troncoso y ella dijo "yo no entiendo a la gente de ahora que bailan todos con todos, a mí me encanta ser mujer, me encanta bailar desde mi rol en el tango y seguir al tipo que me está marcando" O sea, sí cada uno se mete en su rol me parece que eso es lo que mantiene esa esencia de la que hablaba antes. Si es una coreografía es otra cosa pero, en cuanto al baile social, a la milonga, hay que respetar eso.


P: (Daniel) Mariano, teniendo en cuenta los quilómetros de milonga que tenés, cuadno vas a hoy al salón ¿qué sentís más, nostalgia o esperanza?


R: En realidad es una mezcla de las dos. Siento nostalgia porque me acuerdo que antes el tango no era un club, era una familia. Ibamos a Parakultural o a Chacabuco y era como estar en una familia. Tengo nostalgia por ese espíritu. Hoy es más un club donde vas y la gente se junta, es una cosa más relajada. Está bueno porque es más contemporáneo pero, quizás, porque siento un poco de nostalgia tengo un poco de esperanza.


Yo no estoy desesperanzado con el tango, siempre se puede seguir creando y mejorar. Me da un poco de pena cuando se le da la oportunidad a una pareja de bailarines, sea en una milonga en BsAs o en el exterior y que no aprovechen esa oportunidad me da bronca.


Hoy día, por ejemplo - cosa que antes no pasaba - todo el mundo baila en todas las milongas, todos los días, todos los meses del año. Hay exhibiciones de todo el mundo, en todas las milongas, todo el tiempo y, a veces, hasta hay parejas que bailan en dos o tres milongas el mismo mes y yo pienso que bailar en una milonga es una gran oportunidad para mostrar algo groso de verdad. Lo mismo afuera. El tema de viajar con el tango también es otro tema, el del rejunte  para viajar. Pero en el rejunte crea algo, create una movida porque sino vas allá, haces dos o tres laburos y no volves a Europa. Me parece que ahí falta un poco más de respeto por el baile en sí.


Lo que yo siento es que si te dan una oportunidad usala al mago. Juntate con una mina, ensaya, arma una cosa, pensa que queres hacer en las clases y no que no sea solo tirar, solo el nombre de una clase loca "Las figuras del tango del 2011", por ejemplo. Tira un concepto didáctico o un método, el tuyo, el que vos creas, para darlo.


Veo muchas fotos, por ejemplo, del tanguero que anuncia "ténica de yo qué sé" y después lo sacas a bailar y no está representando lo que estas viendo en el flayer. No tiene la misma ropa, ni la misma presencia, ni baila lo que esta explicando en ese flayer. Hay que tener un poco más de respeto por eso.  Yo entiendo que hay hambre (risas) que es todo lo mismo pero se puede hacer mejor. No estoy desesperanzado pero creo que hay que ponerle un poco más de huevos.


P: (Cornelia) Mi pregunta se refiere a lo que dijiste que pasaba en Europa que a veces uno marca y que a veces otro no sigue, y mencionaste también que Eugenia revolucionó el rol de la mujer, entonces me pregunto ¿en qué sentido puede tener más importancia la mujer sin romper este código? Eso no lo entendí muy bien


R: Si vos te crees realmente el rol que estás ocupando dentro del tango, podes hacer lo que quieras. Eugenia nunca rompió ese código. Eugenia revolucionó manteniendo su propio rol y su propia esencia, no necesitó cambiarlo.


P: ¿En qué consiste ese nuevo rol? eso quería saber...


R: En qué consiste ¿visualmente?


P: No, no sólo visualmente...


R: Bueno, te digo más o menos lo que entiendo yo que estás preguntando.


Hay algo que pasa que tiene que ver con una profundización en la calidad y en la sensibilidad del movimiento, en donde la comunicación que existe hoy es mucho más profunda de lo que pasaba hace diez años. Diez años, no te digo mucho. Técnicamente la marcación y cómo seguir. Hoy día, para mí esta en un punto óptimo en cuanto a la sensibilidad en la parte del hombre y en la parte de la mujer, en cuanto a la precisión en la marcación sin ser violento o agresivo y en la respuesta rápida y dinámica de la mujer a esa proposición. Creo que ese momento técnico, hoy día, está fuertemente instalado.


Eso es lo que me pasaba con Eugenia y que me pasa con Juana hoy día, que es un avión y, en un punto, un poco más evolucionada de lo que hacía Eugenia, me refiero a lo que hacía conmigo, digo.


Hay una rapidez en la técnica, a partir de la comunicación y de la sensibilidad, mucho más perceptiva de la marcación. Cuanto más funciona eso, cuanto más está uno con el otro, más rápido se pueden dar las cosas. Obviamente, si tenes una técnica muy precisa y tenes una parte artística desarrollada, podes poner algo más de vos.


Si yo, por ejemplo, le marco a Eugenia - o a Juana - un simple pivot, ella ya entendió desde el primer momento que tiene que hacer un pivot, y así puede llegar a hacer algo más si quiere. Si ella tiene  la viveza y la capacidad artística para interpretar eso de una manera diferente, en esa velocidad de percepción, ya está. Porque me está escuchando a mí, está reaccionando y encima interpreta y está bailando, está poniendo algo de ella y que puede ser nuevo o no. Eso es lo que me pasaba a mí con Eugenia. La capacidad que tiene ella, o Juana, o muchas chicas de hoy día - porque hay muchas chicas que tienen una percepción super delicada y fuerte- tiene que ver con eso. No te digo que anticipen sino que es una cuestión de percepción y de sensibilidad.
Para mí ese es el punto y Eugenia fue una de las primeras con las que yo sentí eso. Porque antes, con Lucía, era más marcado todo. Con Eugenia se empezó como a "sugerir": yo sugería un movimiento y ya había respuesta. Con Juana ya casi no hace falta que le marque (risas) porque nos entendemos perfectamente, que es un paso más. Después de eso no sé que será.


P: (Chino) ¿Siempre bailaste lo que sentiste, o en algún momento, la forma o la técnica, gobernó la parte de la creación? A mí me pasa que me cuesta bailar lo que siento y me quedo en la forma


R: Con la técnica podes hacer un movimiento, y a veces el movimiento te da la técnica. Y la mayoría de las técnicas que utilizamos hoy surgen de los movimientos ¿se entiende esto?


Una técnica de rebote te da el boleo, por ejemplo, o un bloqueo te da un cambio de dinámica. Pienso que es algo que va y viene, entrar y salir dentro de eso. Para mí, tenes que tener las dos: pensar locamente y tratar de reproducirlo con la técnica o no y, sino, ir al movimiento y tratar de buscar una técnica para tratar de hacer ese movimiento, es entrar y salir todo el tiempo. A veces es frustrante. Muchas veces he pensado e imaginado cosas que, al final, no las puedo hacer porque no me da el cuerpo para hacerlo. Busqué mil maneras pero no puedo hacerlo, y entonces tengo que pasar a otra cosa.


P: (Pepa) Y en algún momento improvisando ¿te quedaste en blanco?


R: Muchas, pero la mayoría de las veces tenía que ver con esto que comentaba antes; porque el placer se convierte en trabajo y ahí ya me bloqueo. Cuando lo estoy haciendo tantas veces, y tengo que hacerlo porque tengo que hacerlo, salgo a bailar pensando en las compras que tengo que hacer al otro día en el supermercado (risas). Ahí es cuando necesito parar porque sino pierde el placer de bailar, pero es algo que tiene que ver más con el laburo que con lo social.


P: (Pepa) Una pregunta desde España Raúl Navalpotro dice: con las perspectivas que tenes ahora con todos estos años de carrera, si pudieras volver atrás ¿cambiarías algo de lo que hiciste? y si es así ¿qué cambiarías?


R: No, no creo que cambiaría nada. No. Yo estoy contento con lo que pasó y como se dio.


P: (Ame) Mi pregunta es en relación a lo que contabas sobre la evolución en Juana ¿no pensás que hubo una evolución más en vos o en el rol del hombre para que la mujer pudiera ocupar ese lugar?


R: Yo creo que cada vez que bailo con una persona nueva - y está acá Mariana presente - me adapto a la persona con la que estoy bailando. Yo no trato de "traer" a la persona.


En este tipo de artículos, como el que hice con Milena, me doy cuenta - y lo digo desde mi mayor humildad - que lo que yo digo a veces tiene bastante influencia en mucha gente, pero bueno, esto lo cuento a modo gracioso: estoy en Europa, sentado en la milonga, en un festival, y por ahí viene uno haciendo locuras y cuando llega a mi mesa, el tipo se agarra bien al brazo y pasa (risas) tratando de mostrarme a mí que no, que él si baila tango... y está bien, es divertido (risas)


Y es importante lo que dije en el artículo de Milena que, para mí, es muy importante el tema de abrazarse.


Tenía una amiga en Suecia - Ellin, no sé si la conocen, toda tatuada, muy copada - y una vez la fui a visitar. Me dijo de ir a una clase. Ella daba clases con Riku, un tipo que es Dj. Llegué a la clase, era de intermedios, y me quedé mirando. Y en un momento, en el comienzo de la clase les habla en sueco - yo de sueco no entiendo un cazzo (risas) - pero veo que todos empiezan a abrazarse, no todos juntos, las parejas, pero abrazados, abrazados. No entendía nada pero ¡qué loco! Se creo un silencio absoluto. Ella fue alrededor de todos y miraba y Riku también, y yo los miraba, a su vez, y no lo podía creer, me pareció buenísimo. ¡Fueron directamente a atacar el virus! (risas)
Después de eso, en la clase había otra atmósfera. Creo que es muy importante volver a ese sentimiento juntos, porque te da mucho placer.


Cuando yo tomé la primer clase de tango - que fue en el estudio de Cristina Banegas con Victoria y con Ricky - Victoria me dice "empiezo una clase de tango, venite" y yo le dije "no ¿tango? ni en pedo!" Yo tocaba la batería entonces nada que ver (risas) Se ofendió y entonces dije "bueno, está bien, voy a ir"... Fui un sábado y en el grupo de teatro - que esto vos lo pusiste en facebook - había una chica que me gustaba mucho, Lali se llamaba - Laura - y ese día vino ella también ¡Chan! (hace un gesto. Risas)


Primero me explican a mí el básico solo y a las chicas por separado, como era antes, y después nos volvieron a juntar y dio la casualidad - porque Victoria sabía - que me ponen con Lali. Y yo la tomo, la iba a abrazar pero ¡no sabía ni como abrazarla! ¡Todo mal! Y en el momento que la abracé (hace un gestos. Risas) no sé si empecé a temblar, pero tengo el recuerdo de que me dio mucho placer en todo sentido; placer de estar con ella. Desde ese momento yo no paré más de bailar tango y, desde ese momento, sigo buscando eso constantemente. Cada vez que invito a alguien a bailar, busco volver a ese punto, a ese momento de timidez y entrega, toda esa mezcla de sensaciones que están buenísimas.


P: (Chino) ¿No pensaste vos en atacar el virus? ¿En armar una clase para principiantes y bajarte a una línea más tradicional?


R: El problema es que yo no estoy acá. Si viviese acá tengo muchas ideas. Me gustaría hacer un montón de cosas, pero no estoy y eso es una cuestión más personal, es una elección que hice hace unos cuantos años, que fue quedarme en Europa y vivir de esto, no estar en un lugar fijo, viajar, y eso a veces te limita en cuanto a lo que uno quiere hacer. A mí me encantaría poder estar en un lugar fijo, y crear una escuela y empezar de cero y crear miles de cosas pero, bueno, tiene que ver con mi tiempo. Quizás lo haré más adelante, no sé, ahora me toca esto. Pero sí, la verdad es que me encantaría, y no te digo con principiantes porque hay muchos intermedios que hay que arreglar todavía (risas)


P: (Greta) ¿No pensás que hoy la evolución no es un poco la vuelta a lo más tradicional?


R: Hay involución


P: ... como que hay un tope donde no se puede mucho más.


R: Se puede, lo que pasa es que la gente que llegó a ese tope quizás está limitada en cuanto a lo técnico o en cuanto a lo artístico, o lo creativo. Yo siempre creo que se puede ir más adelante.


P: Pero me refiero sin romper esa barrera de lo que es tango


R: Para mí, el tango aún no está explotado como tendría que estar en cuanto a lo artístico, en cuanto a espectáculo, en cuanto a hacer crecer lo que es el tango para el mundo, por ejemplo. Porque la imagen del tango para el mundo es el del tipo del traje y es la que todo el mundo tiene. A mí me gustaría poder decir que el tango cambió en ese punto y que le pudimos dar una nueva imagen que no es la del tanguero-rapper, sino que es la del nuevo tango que todavía... que todavía no llegó.


P: (Ame) ¿Y cómo te lo imaginas?


R: Es lo que dije antes, no sé cómo me lo imaginaría, primero. Segundo, no sé si es mi objetivo. Tercero, no sé si soy yo la persona que tiene que hacerlo. Pienso que hay toda una bola de información y de sensaciones, de cosas cotidianas que podrían dar con algo realmente nuevo en el tango, artísticamente. Y digo explotarlo en cuanto a lo artístico, no en cuanto a la milonga. En la milonga hace falta esta vuelta que te lleva un poco más al abrazo, a estar con el otro, a disfrutar. Pero, en cuanto a lo artístico, para mí, estamos vírgenes.


Todavía no vi un espectáculo que me 'shockee'. Hubo uno hace muchos años que sí. Fue un espectáculo que me rompió la cabeza. Era de una coreógrafa francesa, Catherine Berbessou. Yo laburé con ella en el último espectáculo que hizo. Pero el anterior, que fue "Valser", yo recuerdo que llegué al teatro de la Banlieue, en las afueras de Paris, y Federico, que es el marido de Catherine, argentino, me dice ' sabés cómo es el espectáculo, no? Y le digo 'no, no tengo idea' Me dice 'entonces, sentate de la novena fila para atrás' 'Pero ¿por qué?' Y me dice 'ya vas a ver'


Entonces, se abre el telón y el escenario estaba cubierto de tierra hasta acá (hace un gesto) y todo el espectáculo fue arriba de la tierra y todos descalzos... fue el espectáculo más original que vi, y te estoy hablando que esto fue hace diez años. Hay un montón de cosas por hacer aún con el tango artísticamente hablando, y con las nuevas técnicas, y con todo.




P: Y con esto de sacarse el traje ¿la mujer podría sacarse los tacos?


R: ¡Para mí pueden salir en pelotas! (risas)
Es lo que dije al principio, es mantener ese código. Es mantener lo que nosotros conocemos como tango, sino hacemos una danza contemporánea. A mí no me importa si se sacan los tacos, si bailan descalzas o en zapatillas, no me interesa


P: (Rodrigo) Mi pregunta es sí tenés idea de futuro, de hacer algún espectáculo, algo asi como lo que hablábamos ¿está en tus planes?
R: Siempre está en los sueños. Es difícil. Es lo mismo que me preguntaba El Chino: a mí me encantaría estar acá y hacer un montón de cosas porque siento, veo y sé que hay gente acá muy talentosa y buenísima y que puede dar muchísimo más. Pero para eso tendría que estar acá y es algo que voy a dejar para más adelante. Porque esto que vinimos hablando de la entrevista de hace dos años; del abrazo, la esencia, el código.. como maestro yo me siento muy responsable.
Es lo que conté al principio: yo tiraba la secuencia larguísima, un chorizo con todo, y era a ver quién la podía hacer. De ahí a hoy día, pasaron más de diez años. Yo evolucioné también en cuanto a la enseñanza. Fui como sintetizando la información hasta encontrar los puntos que interesan en cuanto al baile.
Hoy día estoy más volcado en la enseñanza para transmitir eso que me perdí de transmitir en su momento. Pero esa vuelta que yo pido a todos es para mí también, para poder dar alqo que sea, esencialmente, más valedero. Igual lo del espectáculo siempre es algo que va a estar dando vueltas, es cuestión de tiempo nada más. Pero si hago un espectáculo no creo que baile, me gustaría hacer una cosa más conceptual y no bailar.
P: (Bruno) Yo te quería preguntar ¿cómo te ves de acá a 20 años?
R: La verdad es que no tengo la menor idea porque, desde la satisfacción que tenía al actuar o al tocar y hoy día al bailar, siempre viví a full cada día. Si vos me hubieras preguntado hace 20 años cómo me veía hoy jamás hubiera pensado que hubiera llegado a este punto. Yo no sé cómo va a ser, sé que bailar voy a bailar y, por ahí, me vas a encontrar en una milonga perdida en Flores o en Villa Urquiza  sino me ves nunca más por las milongas, o por ahí no. No sé.
P: Te preguntaba porque a veces uno hace un ejercicio mental de qué querría hacer o cuál va a ser la próxima pantalla del juego, en un momento hacés teatro, hacés música, hacés baile.. ¿vas en la linea de mezclar todo?
R: No sé, porque, de hecho, yo nunca dejé de tocar. Sigo haciendo música constantemente. Tendría que poderlo mezclar algún día con la actuación, pero sino es la actuación será la dirección de algo. No me veo en una actividad que no sea artística, eso sí, porque la música no la voy a dejar nunca, tango, hace 18 años que bailo y no paré un día. Son cosas que sé que no voy a dejar de hacer.
P: (Marie) Yo quiero saber ¿qué hacés cuando no estás bailando?, si te gusta leer, ir al cine, escuchar otro tipo de música..
R: Quiero que sepan que yo escucho solamente tango en las milongas o cuando laburo. El tango no lo escucho nunca. A mí algo que me gusta mucho es poder sentir siempre que es como la primera vez que voy a bailar. Yo conozco gente que se levanta a las 7 de la mañana escuchando milonga, pero yo no soy así.
Amo el tango, me encanta el tango y me encanta descubrirlo cada día, eso es lo que me pasa . Yo escucho otro tipo de música. Me gusta dibujar, hago música, cuando estoy en Cagliari me voy a la playa, me encuentro con amigos.. hago cosas que no tienen nada que ver con el tango, justamente para salir un poco porque sino me quema la cabeza
P: ¿Y qué escuchás?
R: De todo, desde música clásica hasta Prince pasando por AC/DC..
P: ¡cumbia loco! (risas)
R: Mientras sea buena música está todo bien, puedo escuchar cualquier música, y me encanta descubrir música también. Me la paso comprando cd's, además me gusta tenerlos con su cajita, no me bajo nada por internet. Yo creo que el tango me queda y también me entra por la música. Para mí la música es esencial en la vida de cualquiera. Sin la música nos morimos. Siempre tengo que tener música, en cualquier momento, siempre. Dibujar, siempre dibujo.. escuchando música (risas)
P: (Per) Hola ¿qué es para vos la musicalidad en el baile?
R: ¿La musicalidad en el bailar? Hay muchos títulos que usan ese término en el tango y que se meten alrededor de festivales y clases puestos solamente por marketing: por ejemplo, 'juego rítmico', 'combinación o secuencias tal cosa'. Tiene mucho que ver con lo que pide el organizador para vender la clase y que venga la gente. Con Lucía fuimos unos de los primeros que pusimos clases de musicalidad -hace muchos años atrás- y que tiene que ver con el análisis de la música, desde la parte rítmica hasta la parte fraseada.
Yo creo que generalizamos en un título lo que en realidad queríamos trabajar y luego quedó... y todo el mundo lo utiliza ahora con ese nombre; 'musicalidad'. Para mí, se trata del análisis sobre todo rítmico, porque el análisis musical es más difícil. O sea, lo rítmico es más natural en cualquier persona, pero ya entrar en fraseo, o melodías o en armonías musicales es más complicado porque no todo el mundo sabe música.
Ir a algo más básico como un ritmo, un doble, un doble-doble tiempo y jugar con ese tipo de síncopas desde lo rítmico es mucho más fácil que pasar a algo más intelectual, como escribir y todo eso. Entonces, cuando pusimos ese nombre fue porque nosotros estábamos trabajando justamente la subdivisión de tiempos e investigábamos un poco con los tiempos que eran off bit, era trabajar todo ese material en una clase y le pusimos "musicalidad" como podríamos haberle puesto rítmica, pero usamos musicalidad.. y vendió (risas)
P: (Guille) Yo cuando te veo bailar, veo música, la mujer y vos, todo en uno y me gustaría saber ¿cómo hacés? (risas)¿Cómo lo mantuviste en el tiempo para estar tan conectado con las tres cosas?
R: Hay algo que está buenísimo y que puede ser un ventaja y una desventaja a la vez: desde que yo empecé a bailar o desde que cualquiera empezó a bailar hasta esta hoy a la noche, siempre escuchamos los mismos tangos. Escuchamos todos los mismos tangos toda la vida; escuchamos la misma orquesta, el mismo cantante. A veces aparece algún Dj medio loco que trae la misma orquesta, que trae el mismo tango, pero con un cantante que canta en alemán o en francés (risas) pero siempre el mismo tango. Y el tango tiene un estructura musical que es inamovible, que es siempre la misma.
No te la voy a decir porque, primero, mucho no la sé, porque la entiendo más dentro en el cuerpo. Eso es porque antes toqué batería en muchas bandas antes de bailar tango. Cuando tocás en un grupo, sea ska, sea heavy, reggae o rock and roll, cada uno de los temas tiene una estructura musical a seguir, o la armás vos, o rompés esa estructura pero siempre está. Tenés: la introducción, la estrofa, el estribillo, una introducción nuevamente donde hay un solo.. tenés como un camino en todos los temas, tienen una estructura musical.
El tango tiene una estructura musical que es lo mismo. Por ejemplo, si escuchás D'Arienzo siempre tiene la misma estructura musical en todos los tangos, es igual, y Troilo lo mismo, el viejo Troilo del cuarenta y pico. Hay momentos y lugares donde vas a caer siempre porque la música te va llevando y entonces ya sabés lo que va a venir, y eso viene de escuchar y escuchar, pero de escuchar realmente ¿entendés? Es como que ya conoces el tango, no solamente la estrofa sino cómo va el camino.
Por ejemplo, Pugliese, ya sabes donde va a ir. Porque Pugliese siempre tiene lo mismo; tiene una introducción lenta, sube-sube-sube, baja-baja-baja y revienta. Y todos los tangos son iguales. Entonces, una vez que vos te acostumbraste a eso, si vos tenés los elementos, técnicamente, es como si te dan la paleta, agarrás el pincel y sólo hay que pintar.
Vos decís, por ejemplo, tengo cuatro boleos, dos sacadas y tengo dos giros, uno a la izquierda y otro a la derecha ¿cómo hago para dibujar con esto arriba de este tema? Y tengo las caminatas, obviamente. Digo; bueno, el tema tiene una pequeña introducción, la estrofa -que no es cantada- después viene como un puente, luego viene la parte cantada -que canta solamente una estrofa porque, normalmente, no canta dos estrofas, aunque la estrofa segunda siempre está pero no la canta- y después viene el final. Si ya sabés eso, si conocés esa estructura, te vas creando vos tu propio camino.
La improvisación viene más desde la visualización de lo que pasa, no viene desde la espontaneidad tan carnal. Además, vos tenés la responsabilidad de que estás llevando a alguien, tenés que dirigir el camino todo el tiempo a la persona que está bailando con vos y esa persona tiene que estar segura con vos. Ya, desde la marca, vos tenés que mandar una seguridad. Yo conozco los temas, y ustedes también, todos conocen los temas, sólo hay que visualizarlo
P: ..pero vos ¿ lo ves en vos como un estado de espiritualidad?
R: No, no.. es natural. Desde que empecé a bailar no paré nunca más porque, para mí, no se trata sólo estudio, sino que es un entrenamiento. No es sólo ensayar, es como un 'training'; es bailar y bailar y bailar y ¿no sale? repetirlo, repetirlo y hacerlo, hacerlo y hacerlo. Entonces, llega un punto en el que vos no le das tantas importancia al movimiento porque el movimiento ya sale. Yo estoy pensando en que mi compañera tiene que estar cómoda y en la música que viene. El movimiento es como agarrar un vaso, es un reflejo, porque ya tenés el dominio y eso es el entrenamiento el que te lo da.
Un boleo ya sabés cómo marcarlo, te sale en el cuerpo, no es que tengas que conectarte con el más allá (risas) Estás pensando en la música y no en el movimiento. Para mí ese es el punto groso de conexión, como la armonía general : tu compañera, la música, la técnica y la dinámica. Cuando vos salís a bailar y haces el 1, 2, 3 del básico no estás pensando si lo vas a marcar o no, o un ocho adelante o un ocho atrás tampoco. Hay que pensar de la misma manera con un gancho o un boleo, o diez ganchos, diez boleos y diez sacadas, de la misma manera, con la misma naturalidad, y eso es entrenamiento, es laburo.
Pepa: Nos queda sólo tiempo para una última pregunta..
P: (Cornelia) Vos dijiste que por el abrazo nunca paraste de bailar tango pero en tus exhibiciones, o en las que vi yo, siempre bailaste abierto ¿es que hay para vos una división? ¿abrís en la exhibición porque te están mirando y en la milonga, como hay intimidad, lo cerrás? ¿es eso?
R: Eso eso. Es simplemente eso. Cuando estás haciendo una exhibición estás bailando para mostrar, para que te vean. Cuando estás en la milonga estás bailando para vos, es diferente. En una exhibición tenés que mostrar al menos algo. Si vienen amigos o te viene gente a ver es un regalo también, damos lo que hacemos para ustedes.
P: (Pepa) Cerramos con un ping-pong de preguntas muy rápidas. No tenés tiempo para pensar, tenés que responder lo primero que se te ocurra. ¿Empezamos?
R: Dale
P: ¿De día o de noche?
R: De noche
P: Abrazo ¿abierto o cerrado? (risas)
R: Los dos
P: ¿Sunga o bermuda? (risas)
R: Largo
P: ¿Impro o coreo?
R: Más impro
P: ¿Arriba o abajo? (risas)
R: De costado (más risas)
P: ¿Pugliese o Piazzola?
R: Uf... Piazzola
P: ¿Rubia o morocha?
R: Morocha
P: ¿Spinetta o Los Vagos?
R: (se ríe) ¡Qué hija de puta! ..Spinetta, Spinetta
P: .. los Vagos era el grupo que él tenía. Sigo: ¿ángel o demonio?
R: Demonio
P: ¿De Niro o Darín?
R: ¡De Niro!
P: Después de estás preguntas ¿me quieres o me odias?
R: Te quiero
P: Y yo..
¡¡ Gracias a todos !!"
Gracias a Pepa Palazon no solo por la Organización de un evento de esta envergadura, donde pudimos descubrir un poco más de Mariano "Chicho" Frumboli, sino también por permitirnos pasar su transcripción a este humilde blog y difundirlo para todos aquellos que no pudieron estar presentes en la entrevista.

Gracias a Carlos Vizzotto por las fotografías   http://vizzotto.com
Gracias a Todos los que participaron con las preguntas y...
Gracias a Mariano "Chicho" Frumboli por las respuestas.

 

 

EY!

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