Argentina frecuentemente es asociada con el fútbol, y la pasión que generan sus jugadores entre los fanáticos del deporte rey en el mundo entero. Los argentinos saben vivir la vida, disfrutan de la naturaleza, de la buena mesa y del género musical que nació en el Río de la Plata: el tango.

El tango, la otra pasión Argentina

El tango pasó de ser bailado por hombres en los burdeles del barrio de La Boca, a finales del siglo diecinueve, a ser escuchado en París y Londres a principios del siglo veinte. La pasión de su danza, el sonido melancólico del bandoneón y la voz única e inigualable de Carlos Gardel, se hicieron presentes en la escena musical de los teatros de las principales capitales del mundo.

El tango pasó por un proceso de olvido repentino y actualmente ha tenido un renacimiento triunfal entre las nuevas generaciones de argentinos. Muchas personas en lugares como China y Rusia escuchan los tangos compuestos por Enrique Santos Discépolo. Uno de sus temas más famosos, Cambalache, por su contenido en forma de protesta social, está más vigente que nunca.

Es común escuchar en un bar notable o café de Buenos Aires un bello tango acompañado por una pareja que ejecuta los pasos de baile, casi acrobáticos, al compás de la música; casi abrazados, los realizan con una perfección deslumbrante. El tango es pasión y de eso saben mucho los argentinos.

Bares temáticos, Mundial de Tango, milongas de barrio y sitios especiales para escuchar su música son algunos de los atractivos que ofrece la ciudad de Buenos Aires a los visitantes que desean visitar los lugares en donde cantó Guillermo Barbieri, o tocó Aníbal Troilo, el máximo bandoneonista argentino.

La ciudad porteña se esmera en rescatar y preservar los lugares emblemáticos del tango, en donde se filmaron películas de Tita Merello y Libertad Lamarque. La Casa Museo Carlos Gardel, el Pasaje del Tango y otros lugares de valor cultural universal.